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Miércoles, Noviembre 22, 2017

El Mini Cerebro de la Bestia a examen

[Análisis] Super Nintendo Classic Mini


Mucho ha llovido desde que la Super NES Classic saliera a la venta e inundara nuestras casas de nostalgia noventera. Ahora que en el Cornetín de Gondor hemos podido trastear un tiempo con ella, ha llegado el momento de hacerle una reseña como Miyamoto-san manda.

La caja

Empecemos por lo estético, lo primero que nos entra por los ojos: la caja. Nintendo ha querido mantener el diseño de aquellos tiempos, pero el tiempo no perdona, y me parece que la caja es lo más feo de todo el conjunto. Puestos a elegir habría elegido el diseño de la japonesa que es mil veces más bonita.

También es verdad que dentro de los formatos, la caja norteamericana, a mi gusto, es la más fea de todas.

La consola

Sigamos con la siguiente parte estética: la consola. Sobre el diseño de la carcasa, no tengo casi ninguna queja: conserva perfectamente la línea de la consola en la que se basa, aunque se echa de menos no poder meter minicartuchos en la boca de entrada, que no es más que un mero elemento decorativo.

El frontal también es puramente estético, tiene una ranura inferior que permite extraerlo y dejar ver las verdaderas entradas para los mandos. Igual que en la anterior consola mini de Nintendo, son entradas compatibles con el mando clásico de Wii. Aunque no es necesario adquirirlo si no lo tenemos, pues el pack ya incorpora dos mandos de SNES.

En la parte posterior nos encontramos con las entradas de los cables HDMI y micro USB. Por cierto, el pack, por el hecho de que el producto se vende en toda Europa y cada país tiene sus propios enchufes, aunque incluye el cable USB, no incluye clavija para conectarlo a la corriente eléctrica. Pero si tu TV tiene entrada HDMI es difícil que no disponga de una USB, por lo que no debería ser un problema.

Los mandos son una preciosidad, y no son mini mandos como ocurría en el caso de la NES Mini. Quizá los cables podrían haber sido un pelín más largos, pero nada que un alargador no solucione (o pegarnos a la tele como hacíamos antaño).

La interfaz

Ya hemos conectado nuestra consola a través del HDMI y es hora de ver cómo se accede a los juegos.

La interfaz nos muestra todos los juegos preinstalados con una vista previa de sus cajas acompañada de una simpática música sintética en bucle. No desentona nada, porque mantiene la estética que imperaba en la consola original. Lo único de lo que uno podría quejarse es que el logo de Super Nintendo que aparece en la parte inferior izquierda se ve bastante pixelado.

En las opciones puedes elegir el redimensionado de los juegos: Resolución original (más cuadrada), 4:3 (para simular las teles “de culo” que teníamos en aquellos lejanos noventas) y Televisor antiguo (que al 4:3 le añade el efecto de líneas). Además, se incluyen una serie de fondos para que no queden los bordes laterales con un simple color negro.

Entre las características extra que incluye la interfaz, nos encontramos que incluye la función de pulsar el botón Reset de la consola para volver al menú y guardar el momento en que nos encontramos. Para esta función disponemos de 4 posiciones de salvado. Además, tenemos la posibilidad de rebobinar unos segundos la partida que estemos jugando. Toda una ventaja sobre la original, en la que nunca teníamos segundas oportunidades para acabar con el maldito ciempiés del Zelda que siempre te acababa empujando al piso inferior (seguro que más de uno me entiende).

Lamentablemente, el mando no incluye una combinación de botones o un botón escondido para hacer la misma función que el botón Reset, así que toca levantarse cada vez que queramos cambiar de juego, guardar partida o rebobinar. Lo cual puede ser muy bueno para nuestros glúteos. Salvo que dispongamos, claro está, de un mando clásico de Wii, cuyo botón Home cumple esta característica.

Los juegos

Y por fin llegamos al meollo del asunto: los juegos. En su momento hicimos nuestra propia selección de juegos y recomendábamos a la Gran N (como si nos fueran a hacer caso) que la lista no fuera inferior a 30 (pues el catálogo de esta consola era bastante extenso).

El caso es que, finalmente, la selección fue de 21 juegos, algo que se nos antoja bastante insuficiente. No quiero decir que los juegos que incluye la consola preinstalados no sean buenos, por que lo son, y además la inmensa mayoría son referentes en su estilo. Pero, a mi gusto, no son todos los que deberían estar (sobre todo en el apartado rol y beat’em up).

Me encanta que apostaran por Earthbound y Super Mario RPG, juegos divertidísimos que no llegaron a tierras europeas; que trajeran dos de los mejores plataformas del momento, Super Mario World y Donkey Kong Country; es genial poder echarte unas carreras al Super Mario Kart; volver a Hyrule en The Legend of Zelda: A Link to the Past es la nostalgia en estado puro; ¡y poder jugar por primera vez a Star Fox 2 después de tantos años es algo impagable!

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Aún así, que no se incluyera Chrono Trigger (que sí, que vale, que ya está en otras mil plataformas… ¡pero el Final Fantasy III/VI también, maldita sea!) da un poco de bajón (los recuerdos que guardo de alquilármelo junto al adaptador de juegos norteamericanos y pasarme el fin de semana viciado con un diccionario Vox al lado forman parte de mi experiencia con esta consola). Otro tanto pasa con los títulos que sí cruzaron el charco, y hasta llegaron traducidos, pero no están presentes en esta selección, como Illusion of Time, Secret of Evermore, Terranigma, etc. Es un chasco que no estén presentes.

Lo cual me recuerda otro detalle, y es que todos son la versión NTSC (norteamericana) por lo que no esperes encontrarte ninguno traducido al castellano. Aunque, ¿para qué engañarnos? En aquellos tiempos casi ninguno llegaba a Europa en la lengua de Cervantes.

Pero pese a todo, los juegos que trae se pueden disfrutar perfectamente y puedes pasar muy buenos ratos con esta mini versión del cerebro de la bestia. Que no todo son RPGs en esta vida… ¿no? ¿NO?

Nintendo: Azote de los especuladores

Si hay algo que marcó la venta de la anterior consola homenaje de Nintendo, la NES Mini, fue la escasez de stock. Esto provocó que, los que estaban interesados en adquirirla y no fueron lo suficientemente rápidos para reservarla, cayesen en manos de los especuladores.

Dada la problemática que esto causó, el anuncio de la SNES Mini vino marcado por la histeria colectiva de los fans que, previendo un escenario catastrófico, se volvieron locos esperando a que las diferentes tiendas online abrieran las reservas de la consola y provocando auténticas situaciones dantescas. En mi caso he de confesar que hubo momentos en los que abandoné toda esperanza de que mi consola reservada siquiera estuviera en la tienda el día de salida…

Un cubil de gentuza de personas de dudosa catadura moral

Pero esta vez Nintendo hizo los deberes y le dio en todos los morros a aquellos “listos” que se hicieron con numerosas copias de la SNES Mini, sacando un stock suficiente como para que viéramos estanterías repletas de ellas en grandes superficies. Esto no es tanto un punto a favor de la propia consola, si no para la compañía. Y es que a todos nos gusta ver cómo le dan un buen ¡zas, en toda la boca! a las sanguijuelas.

Conclusión: un regalo para los fans

No vamos a engañarnos, la mayoría de los que nos hemos comprado esta consola es por la pura nostalgia. Si en tu infancia tuviste una Super Nintendo, este producto está pensado para ti. Si no, pues pensarás “¿para qué comprarme un emulador restringido cuando me puedo hacer con una Raspberry Pi y meterle todos los juegos que quiera y de cualquier consola retro?” y tendrás toda la razón. Pero en el fondo, los que disfrutamos de esta caja gris llena de color, sabemos que la Super Nintendo fue mucho más y por eso le doy las gracias a la Gran N por este regalo que nos ha traído.

Le daría 5 cornettos si no me hubiera fallado con el Chrono Trigger y demás fantásticos RPGs de esta consola, porque por lo demás es excelente.

Valoración

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Aarón Moreno

Soy el terror que aletea en la noche... ¡y voy a ser el mejor entrenador Pokémon! Pero de momento dejémoslo en ilustrador/documentalista/mercenario/stormtrooper y autor del webcómic Diox-Men.
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About Aarón Moreno

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