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12/07/2020

[Reseña] The Man in the High Castle (serie) y el mal de adaptar un libro a la TV


La serie The Man in the High Castle es una adaptación libre del libro homónimo escrito por Philip K. Dick en 1962, donde responde a la pregunta ¿qué hubiera pasado si el bando del Eje hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial?

En esta realidad alternativa, Alemania y Japón invaden los Estados Unidos, quienes se ven obligados a firmar la paz. Su territorio queda dividido en tres partes, la parte este para el Reich alemán, la parte oeste para el Imperio nipón, y la central, la llamada Zona Libre, que es una zona neutral, sin ley, con el único propósito de que Japón y Alemania no tengan una frontera común, pues la guerra fría de ver que superpotencia acaba con la otra surge como trasfondo durante la novela y la serie.

La novela y su autor

The Man in the High Castle fue la 9ª novela escrita por Philip K. Dick dentro de su prolífica Carrera, pues llegó a escribir hasta 45 libros, además de varias novelas cortas.

Philip K. Dick

En esta realidad ucrónica (que las editoriales del cómic llevan años explotando, como DC con sus mundos alternativos) el atentado contra Franklin D. Roosevelt en 1933 es un éxito y el presidente de EEUU es asesinado (en nuestra realidad se libra del atentado por poco). Sin las políticas económicas de Roosevelt, conocidas como ‘New Deal’ que consistía en estimular el gasto público mediante la inversión, el país americano sufre un estancamiento. Cuando los EEUU entran en la Segunda Guerra Mundial, los costes de mantener la guerra son inviables y el estancamiento se transforma en recesión económica. Los EEUU no se recuperan de la Gran Depresión, y como eje central del Bando Aliado, todos caen con él, al perder su mayor baluarte.

The Man in the High Castle ganó el premio Hugo a la mejor novela de 1963.  Philip K. Dick se consagró como uno de los grandes autores de la ciencia ficción del siglo pasado

Su obra más conocida ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ ha dado lugar a que surjan otras obras y productos inspirados en la idea del autor como el manga de ciencia ficción ‘Ghost in the Shell’ escrito por Masamune Shirow,

Hace años surgió la polémica sobre si el director de cine Alejandro Amenábar se había inspirado, o directamente plagiado, la novela ‘Ubik’ (1969) de Philip K. Dick, para realizar su película ‘Abre los ojos’ debido a las muchas similitudes existentes entre ambas obras.

Pero no sería el único caso, también se acusaría a la película ‘El show de Truman’ de inspirarse en el argumento de otra de las novelas de Philip K. Dick, ‘Tiempo desarticulado’ de 1959.

Trasfondo de The Man in the High Castle

Resumir las cuatro temporadas de la serie, junto con todas las tramas, en apenas unas líneas de texto sería imposible. Por eso, vamos a hacer un resumen general sin incidir en spoilers graves, aunque es inevitable que haya algunos pequeños que no arruinarán tu visionado de la serie.

La serie transcurre en la década de los 60, unos quince años después del final de la Segunda Guerra Mundial. Como ya hemos explicado, el mundo ha quedado a merced de Japón y Alemania. Las dos superpotencias tratan con mano de hierro, controlar a la población estadounidense.

Mapa del reparto de EEUU

Los japoneses imponen en los Estados Japoneses del Pacífico (el lado oeste de EEUU) un estado de represión. El Kempeitai, la policía secreta militar japonesa que opera en EEUU, trata a toda costa, con torturas, castigos y detenciones aleatorias, sofocar los conatos de rebeliones y controlar a la población.

Por su parte, desde Berlín han exportado su modelo educativo al Gran Reich Nazi (el lado este de EEUU). Los jóvenes americanos son adoctrinados y obligados a formar parte de las Juventudes Hitlerianas, en las escuelas se les proporciona entrenamiento militar y obediencia a la ideología nazi. Esta educación es la que le otorga el poder al Reich para controlar a la sociedad americana. Tal es la devoción (o lavado de cerebro) de los jóvenes americanos en la ideología Aria, que muchos, delatan a sus propios padres por no comulgar con el régimen, e incluso los jóvenes con enfermedades genéticas incurables, se entregan voluntariamente a los servicios médicos para que les ejecuten…

Temporada 1 y 2: Las cintas (que en realidad era un libro)

Una de las tramas principales de la serie durante la primera y segunda temporada son unas cintas (en rollos de película) donde se muestra una realidad alternativa donde el Bando Aliado gana la Segunda Guerra Mundial. En realidad, esas cintas mostrarían lo que sería nuestra realidad.

Existe una pugna entre la Resistencia americana y el Reich alemán por hacerse con todas las cintas posibles. Nadie sabe de dónde han salido, pero para los alemanes, su difusión, supone una llamada a la subversión. Para la Resistencia, un elemento de propaganda que inicie la chispa de la revolución.

Las cintas que Juliana debe proteger

En el libro, The Man in the High Castle, no existen las cintas, sino un libro clandestino. Titulado ‘La langosta se ha posado’ (The grasshopper lies heavy) escrito por Hawthorne Abdensen, muestra un mundo alternativo donde el Bando del Eje pierde la guerra.

En la serie, se presenta a Hawthorne Abdensen (Stephen Root), como el coleccionista de cintas, apodado con el nombre en clave del ‘Hombre en el Castillo’, quien está detrás del tráfico de cintas y es parte fundamental de la Resistencia. Sin embargo, en la serie también se presenta a un segundo ‘Hombre en el Castillo’, Adolf Hitler, quien tiene otra gran colección de cintas, y desea hacerse con más.

Durante estas dos primeras temporadas, los japoneses no se relacionan con las cintas. Sus tramas giran en torno a una incipiente rebelión y como el Kempeitai trata de acabar con ella. El Inspector Jefe Kido del Kempeitai investiga con “sus métodos” a la Resistencia americana, y no dudará en dañar todo lo que le importa a Frank Frink para conseguirlo.

Mientras, el Ministro de Comercio japonés Tagomi, intenta evitar la Tercer Guerra Mundial entre Alemania y Japón.

Temporada 3 y 4: Los viajes a mundos paralelos

A partir de la tercera temporada, y durante la cuarta, sobre todo, la trama se centra en los intentos de contacto con la otra realidad (la nuestra). La Resistencia americana desea poder acceder a la otra realidad para que, los Estados Unidos les ayuden a vencer a los Nazis. Mientras, los planes del Führer son invadir nuestra realidad y dominar ambos mundos.

Durante estas dos temporadas, se establecerá un juego del ratón y el gato entre John Smith (quien no para de ascender en la escala de poder del nacionalsocialismo) y Juliana Craine, principales antagonistas, que intentan acabar con el otro. Alemania ha logrado crear un portal que conecta ambos mundos y permite los viajes entre realidades. Aun está en fase experimental, pero pronto será la llave de su nuevo dominio. La Resistencia pretende destruirlo.

Sujetos experimentales del portal a otros mundos

Por su parte, los esfuerzos de Japón en parar los movimientos subversivos son infructuosos. Se inician varias rebeliones que buscan desestabilizar los Estados Japoneses del Pacífico. Una de ellas, la revolución del sol naciente, toma fuerza al principio, pero posteriormente cae en el olvido. La segunda, la principal, la rebelión comunista negra es la que logra poner en jaque el dominio del imperio nipón.

El arco de los personajes

Todos los personajes comienzan la serie en una posición de buenos. Todos son personas que a pesar de sus trabajos o posición social son considerados buenas personas. No hay malos-malvados, hay personajes con muchos grises o matices. Sin embargo, según avanza la serie, los personajes principales cumplen con el prototipo de ser lobos con piel de ovejas, buenas personas, que no dudarán en sacar los colmillos y atacar cuando deban cumplir sus objetivos o alcanzar sus metas.

Estos son los personajes principales:

Personajes, de izq. a der.: Nobosuke Tagomi, John Smith (sentado), Takeshi Kido, Juliana Craine, Frank Frink (sentado), Ed McCarthy y Joe Black

Takeshi Kido (Joel de la Fuente), es el Inspector Jefe del Kempeitai, la policía secreta militar japonesa que opera en EEUU. A través de todos los medios intentará aplacar la rebelión. Y cuando decimos “todos” son todos. No tiene remilgos en utilizar cualquier cosa o situación que le haga ganar. Un hombre que aplica la pena máxima al prisionero, cortarle la cabeza con una katana, sin un juicio y sin pestañear.

Juliana Craine (Alexa Davalos), una joven inocente en el lado japonés que intenta encontrarle sentido a la desaparición de su hermana, mientras su matrimonio con Frank Frink hace aguas por todas partes. Parece que las respuestas al misterio están en las cintas, lo que le involucrará con la Resistencia, y le llevará por un camino de muertes, pues no dudará en poner bombas o matar a alguien si con ello se sale con la suya.

John Smith (Rufus Sewell), comienza como Obergruppenführer, uno de los líderes nazis en Estados Unidos, aunque su ascenso durante la serie será meteórico. No comulga demasiado con el nazismo hasta que sus ambiciones de más poder le arrastran a cometer infames atrocidades, purgas contra quienes ostentan la autoridad y a convertirse en “uno de ellos”. Tanto se convierte en nazi, que en sus manos acaba la orden de construir nuevos campos de concentración y dar paso al Holocausto 2.0.

Frank Frink (Rupert Evans), un judío que vive en el lado japonés y marido de Juliana Craine. A pesar de no estar de acuerdo con la deriva violenta de su mujer, y ser éste el motivo de ruptura de su matrimonio, al final toma el camino de la violencia, cuando no le queda otra alternativa para vengar la muerte de su hermana y las torturas que ha sufrido a manos del Kempeitai y del Inspector Jefe Kido.

Joe Blake (Luke Kleintank) es un joven espía nazi, a las órdenes de John Smith, que se infiltra en la Resistencia para delatar a todos sus miembros y hacerse con las cintas. Sin embargo, su ideología muta cuando se enamora de Juliana Craine y se le presenta la disyuntiva de ser leal al nazismo o a su nuevo amor.

Algunas excepciones a la espiral de violencia son Ed McCarthy (DJ Qualls), Robert Childan (Brennan Brown) y Hawthorne Abdensen (Stephen Root), personajes que durante toda la serie sufren innumerables penalidades, pero siempre ponen la otra mejilla. Es encomiable que, en un mundo tan violento, haya alguien que conserve algo de humanidad, y no recurra a la violencia y al asesinato para solventar sus desgracias. La otra cara de la moneda es, Wyatt Price (Jason O’Mara) un miembro de la Resistencia, donde la violencia es su dia a dia.

Por último destacar y hacer una mención especial a mi personaje favorito, Nobusuke Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa), el Ministro de Comercio de Japón. La rectitud en persona, y que encarna todos los buenos valores y modales del Japón tradicional y el budismo. Un hombre bueno, sin tacha, capaz de tender la mano a amigos y enemigos, con tal de evitar la violencia y la guerra.

Conclusión

La serie intenta adaptar, durante sus dos primeras temporadas, y con cierto éxito, las tramas de espionaje que el libro nos presenta. Sin embargo, a partir de la tercera temporada, la serie vuela libre, y su trama ya no tiene nada que ver con el libro. Es ahí donde la serie peca de ciertos excesos que no son del agrado de todos.

La serie, The Man in the High Castle, como buen producto ‘made in USA’, nos impone su ideología y los valores de Estados Unidos. Mientras el libro simplemente nos plasma una realidad, sin entrar en juicios de valores ni tener un final “sorpresivo”, donde el lector conoce las vivencias, problemas y tribulaciones de sometidos (estadounidenses) y sometedores (japoneses y alemanes). En la serie, los estadounidenses tienen que ganar y derrotar a todos sus enemigos SÍ o SÍ. Lo contrario dañaría su orgullo.

En el libro, Philip K. Dick nos muestra que hubiera ocurrido si EEUU hubiera perdido la guerra, a través de la historia de varias personas y sus vivencias. No hay un ánimo revanchista. En la serie sí. Amazon, como productora y creadora de la serie, trata de vendernos las bondades de la ideología estadounidense, para acabar con un final de serie fan service, al servicio del ego de EEUU.

Esta es la mayor pega de la serie. Comienza con una historia entretenida, algo diferente, pero el chicle comienza a estirarse demasiado, y acaba en lo de siempre. Una pena.

Otra de los defectos de la serie, y que demuestra que es un “producto” hecho para el mercado estadounidense, es que los personajes oriundos de Alemania y Japón apenas hablan en su propio idioma con sus propios compatriotas, más allá de intercambiar algunas palabras sueltas. Por ejemplo, se hace raro que, en pleno Berlín, en una reunión entre alemanes en la sede del Führer, a la que asiste John Smith (único no germano parlante), todos hablen en inglés… (o en castellano si ves la serie doblada, como yo).

Extra Ball

Como curiosidad, al acabar el rodaje de la cuarta temporada de la serie, Amazon destruyó todo el material que contenía o hacía referencia al nazismo. Desde banderas a objetos con la esvástica. Todo fue quemado para evitar que nadie pudiera llevarselo y hacer apología del nazismo.

 

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