Ir a…
Siempre al margen de la noticia

Siempre al margen de la noticia

viernes, noviembre 16, 2018

[Análisis] Cuphead


Bienvenidos al mundo del videojuego de plataformas. Es más, ¡bienvenidos al mundo de los años 30 en forma de videojuego!. Sé que este título ya aterrizó hace algún tiempo, pero no podía dejar pasar más tiempo sin dedicar un análisis a una existencia tan peculiar como esta.

Cuphead no es un juego de plataformas cualquiera, es un tributo a todos los juegos basados en el movimiento. Entiendo que estamos en una larga época donde los videojuegos tienen que dar al jugador constantes recompensas y sentimientos de avance para que éste no se sienta frustrado. Y es que hoy en día el jugador medio necesita que le ofrezcan constantemente nuevos retos y un contenido excesivamente grande para que se sienta satisfecho. Pero a veces hay alguien que se desmarca de las reglas establecidas. En este título nos vamos a enfrentar casi exclusivamente a niveles de Bosses. Sí, has leído bien. El 90% del juego es un nivel de jefe de toda la vida. ¿Pero qué significa esto? Significa que no vamos a tener ningún paso intermedio para llegar a la acción donde en teoría tenemos que poner en práctica todo lo aprendido en el camino. No vamos ni a poder explayarnos en los niveles ni a dedicarnos a jugar 1000 horas porque el contenido es gigantesco. Este juego se basa en distintas pruebas puras de plataformas.

Los Bosses van a ponernos a prueba hasta niveles insospechados haciendo que nuestro movimiento en pantalla sea primordial. Como nos hemos referido antes, esta es la esencia del juego. Vamos a ir enfrentándonos a Jefes más o menos simples que requerirán una experiencia básica del juego, y a medida que vayamos desbloqueando nuevas zonas, estos Bosses nos van a ir poniendo en mayores aprietos, obligándonos a practicar mayores y distintas clases de movimientos.

El juego es bastante exigente, y además, requiere de cierta habilidad. No llega a niveles tipo Ikaruga, pero tiene una mecánica que es totalmente necesaria para que el jugador no abandone… ¡los enemigos NO tienen barra de salud!. Sencillamente no se muestra en la pantalla, dejando al jugador la sensación de que es posible derrotarlo en cualquier momento. Y además, cuando pierdes finalmente con el monstruo (cosa que va a ocurrir constantemente) el juego enseña tu progreso final con la intención de picarte para que puedas vencerlo a la siguiente vez que pruebes. Comprobado.

Pero vamos a fijarnos en la ambientación y estilo artístico. Este juego lleva en su sangre los años 20. Esos años donde el charlestón era lo que más se bailaba  y donde pertenecer a un grupo vocal era mejor que ser futbolista hoy en día. Esto se expresa tanto en la música de fondo (la cual es exquisita) como en los propios movimientos y ambientación general de los personajes. Cada uno de los protagonistas en el juego tiene tal detalle y tanto cariño invertido que es imposible no quedarse embobado viéndolos durante un rato a pesar de que conlleve perder la batalla ante ellos (qué mas da, se va a perder de todas formas).

En resumen, si alguna vez has jugado a algún juego de plataformas o spaceinvader antiguo, y quieres rememorar la sensación que tenías de pequeño saboreando la dificultad con la que te encontrabas en ese entonces (porque de pequeños somos un poco mantas todo hay que decirlo) tienes que probar este juego. Te va a enamorar su estética y ya solo con el amor que han introducido para hacer el título, te conquistará en el primer segundo.

Ofcastle

Ofcastle

SI algo nos puede enseñar la historia, es que todo se puede solucionar con una buena partida a un juego de tablero. Lo que no significa que el final tenga que ser bueno. ¡Eso nunca!
Ofcastle

Por favor, valora el artículo

Deja un comentario

About Ofcastle

SI algo nos puede enseñar la historia, es que todo se puede solucionar con una buena partida a un juego de tablero. Lo que no significa que el final tenga que ser bueno. ¡Eso nunca!

A %d blogueros les gusta esto: