Hay juegos que necesitan una partida para entenderlos y otros que, después de una breve explicación, ya te están pidiendo que juegues. Clans and Glory pertenece claramente al segundo grupo.
Clans and Glory es un juego de cartas rápido y táctico, diseñado por Gabriele Bubola y Leo Colovini y ambientado en los céilidh, tradicionales encuentros sociales escoceses en las HighLands. Está pensado para 2-4 jugadores, partidas de unos 20 minutos y una edad aproximada de 10 años. BGG sitúa actualmente su complejidad en 1,56 sobre 5, mientras que la edad sugerida por la comunidad aparece en 8+.
¿De qué va?
Como hemos dicho, el juego se apoya en la tradición de los céilidh para armar su trasfondo.
Un céilidh (pronunciado «kéili») es una reunión social tradicional escocesa e irlandesa centrada en la música folclórica, el baile y la narración de historias. Estos encuentros servían también como espacios de intercambio y de cohesión dentro de la comunidad.
En Clans and Glory, cada jugador toma el papel de un jefe de un clan escocés que intenta reclutar a los mejores seguidores. Para ello, iremos colocando cartas de seguidores en distintos lugares de reunión, representados por pequeños tableros.
¿Cómo se juega?
Lo cierto es que Clans and Glory tiene una mecánica básica muy sencilla.
Durante la partida iremos colocando cartas en diferentes lugares de reunión, conectando su valor o su color con las cartas que tienen a su alrededor, ya sea a los lados o justo enfrente.
El segundo elemento fundamental son los escudos de clan.
Cuando colocamos una carta podemos decidir también si colocamos uno de nuestros escudos en ese lugar.
Cuando termina la partida, se comprueban los escudos colocados en cada uno de los lugares. El orden en el que los hemos colocado determina qué cartas podremos conseguir: el primer escudo se lleva las cartas de menor valor, el siguiente las siguientes, y así sucesivamente.
Por tanto, no se trata simplemente de conseguir cartas con números altos. Tenemos que conseguir que las cartas que nos interesan estén en el lugar adecuado y, sobre todo, estar en la posición adecuada para llevárnoslas.
Fácil de aprender, difícil de jugar perfecto
Y creo que esta es una de las mejores características de Clans and Glory.
Las reglas son realmente sencillas. No hay una enorme cantidad de excepciones y la propia mesa nos está diciendo qué podemos hacer: colores, números, cartas y escudos.
Sin embargo, cuando te fijas en el juego descubres su verdadera complejidad. Hacer una jugada legal y hacer una buena jugada son dos cosas muy diferentes.
Hay dos cosas que debes tener en cuenta en cada jugada.
Las cartas
Aparentemente, el juego no tiene una interacción directa entre los jugadores, pero lo cierto es que cada carta colocada modifica la partida.
Puede abrir un espacio para otro jugador, permitir determinadas combinaciones o hacer que aparezcan nuevas posibilidades de puntuación. Cada carta que colocamos puede cambiar lo que los demás jugadores podrán hacer después.
Es decir, no estamos jugando en nuestro tablero personal.
Los escudos
Los escudos son el elemento que permitirá puntuar en Clans and Glory, y esto los convierte en una pieza esencial para ganar.
Son escasos y hay que decidir cuándo merece la pena colocarlos y en qué lugar. Puedes tener delante un montón de cartas que te interesan, pero si otro jugador coloca antes su escudo, quizá seas tú quien termine llevándose las cartas que no quería.
Esto hace que un jugador deba estar siempre preguntándose: “¿Coloco ya mi escudo o espero?”
Si espero demasiado, puede que otro jugador se adelante.
Si lo coloco demasiado pronto, quizá esté desperdiciando una de mis pocas oportunidades.
Esta decisión hace que el juego tenga bastante más profundidad de la que aparenta cuando explicas las reglas por primera vez.
En resumen, en apenas veinte minutos tienes un interesante ejercicio de planificación, anticipación y gestión de recursos.
Conclusión
Clans and Glory me parece uno de esos juegos que engañan un poco al principio. Lo ves, te explican las reglas y piensas que estamos ante un juego de cartas muy sencillo.
Y lo es.
Pero cuando empiezas a jugar descubres que detrás de esas reglas sencillas hay bastante más interacción y planificación de la que parecía.
No es necesario ser un jugador experto para disfrutarlo, y eso lo convierte en una opción especialmente interesante para jugar en familia o introducir a jugadores más jóvenes en juegos donde sus decisiones empiezan a tener consecuencias sobre lo que pueden hacer los demás.
Como detalle, lo he probado con M —8 años— y una de sus amigas, y han aprendido la mecánica en la primera ronda. Los números y colores son muy fáciles de identificar y el concepto de colocar una carta junto a otra que comparta una característica resulta bastante intuitivo.
Y aquí creo que está uno de los puntos interesantes del juego para jugar con niños. La regla es sencilla, pero las consecuencias de tus decisiones no lo son tanto. Al principio simplemente colocan cartas porque pueden hacerlo; después empiezan a darse cuenta de que quizá no interese colocar esa carta ahí, que otro jugador puede aprovechar ese espacio o que colocar un escudo demasiado pronto puede dejarte sin opciones más adelante.
Es una forma bastante natural de introducir pequeños conceptos de planificación y anticipación sin necesidad de enfrentarse a un reglamento complicado.
Clans and Glory cumple perfectamente su cometido como filler rápido y al que es fácil echarle aquello de “¿Otra más?”.
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